Estrategia Española de Cambio Climático
La Estrategia Española de Cambio Climático apuesta por desarrollar una red ferroviaria de altas prestaciones, por crear "autopistas del mar" para sustituir el transporte terrestre de mercancías, por usar vehículos limpios en las flotas de transporte o por sustituir las calderas domésticas de carbón.
Plantea además que se disuadan los consumos excesivos de energía mediante el establecimiento de distintos tramos en la tarifa eléctrica (más cara cuanto más se gaste) y que se incentiven en las empresas las campañas de información sobre los costes de la energía y la disponibilidad de nuevas tecnologías más eficientes.
Las iniciativas se recogen en la propuesta de Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia, que fija el horizonte de trabajo en el año 2012 -cuando finaliza el periodo de aplicación del Protocolo de Kioto- y se presentará mañana a las comunidades autónomas y a los agentes económicos y sociales representados en el Consejo Nacional del Clima.
El documento, que en su última versión tiene fecha del día 9 -cuando fue revisado por el Consejo de Ministros-, señala que la política impositiva es un instrumento fundamental para cumplir los objetivos del Protocolo de Kioto y destaca en ese sentido la importancia de la política fiscal "con criterios ecológicos".
La Estrategia corrobora en ese sentido la intención del Ejecutivo de incorporar durante el actual ejercicio presupuestario elementos de "fiscalidad verde" en las reformas normativas y la posibilidad de incluir nuevas figuras fiscales.
En materia de transportes, el Gobierno apuesta por una red ferroviaria de altas prestaciones, tanto para personas como para mercancías, y por que el 90 por ciento de la población se sitúe a menos de 50 kilómetros de una estación conectada a esa red.
Aboga también por una arquitectura bioclimática, con soluciones que reduzcan el consumo, por instalar elementos de iluminación de bajo consumo en las infraestructuras del transporte y por utilizar vehículos limpios en las flotas de transporte urbano, en las de los aeropuertos o en los parques móviles de las administraciones.
Respecto al vehículo privado, la Estrategia planea la necesidad de promover mayores índices de ocupación de los coches, por ejemplo con más carriles para los turismos con alta ocupación, y que se incorporen criterios ambientales en el impuesto de matriculación, de modo que se graven los coches en función de la contaminación que produzcan.
Para el sector residencial, el Gobierno incide en mejorar la eficiencia energética de los edificios, en promocionar las energías renovables y en desarrollar programas "ejemplarizantes" en los edificios públicos, y aboga por sustituir progresivamente las calderas domésticas de carbón hasta su completa desaparición en 2012.
Plantea además que se elabore una norma técnica de eficiencia en los equipos de aire acondicionado, que se fomente el uso de bombillas de bajo consumo y que se establezcan sistemas de programación de la temperatura interior en los centros comerciales y edificios públicos, así como desarrollar campañas de sensibilización para evitar los derroches en el ámbito doméstico y en el sector servicios.
En el sector agrario y ganadero, el Ejecutivo planteará la reducción de los abonos minerales y fitosanitarios y los fertilizantes nitrogenados y aumentar la superficie destinada a cultivos energéticos y favorecer la producción ecológica.
En materia de energía, la Estrategia Nacional fija el objetivo de que los "biocarburantes" supongan el 10 por ciento del combustible que consume el transporte en el año 2020 y que las energías renovables se sitúen en una situación competitiva frente a los combustibles fósiles en el 2010.
Planea además superar las previsiones fijadas en el Plan de Energías Renovables y que estas aporten el 32 por ciento del consumo eléctrico en 2012 y el 37 por ciento en 2020.
La Estrategia hace referencia al último informe del Grupo Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC en sus siglas en nglés) y constata que durante los últimos cien años la temperatura global de la Tierra ha aumentado 0,74 grados, que las previsiones apuntan a que al final de siglo habrá crecido entre 1,8 y 4 grados y que España es además un país "muy vulnerable".
La iniciativa gubernamental plantea medidas en todos los sectores para mitigar el cambio climático, para paliar los efectos adversos del mismo y para hacer posible el cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por España.
Plantea además que se disuadan los consumos excesivos de energía mediante el establecimiento de distintos tramos en la tarifa eléctrica (más cara cuanto más se gaste) y que se incentiven en las empresas las campañas de información sobre los costes de la energía y la disponibilidad de nuevas tecnologías más eficientes.
Las iniciativas se recogen en la propuesta de Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia, que fija el horizonte de trabajo en el año 2012 -cuando finaliza el periodo de aplicación del Protocolo de Kioto- y se presentará mañana a las comunidades autónomas y a los agentes económicos y sociales representados en el Consejo Nacional del Clima.
El documento, que en su última versión tiene fecha del día 9 -cuando fue revisado por el Consejo de Ministros-, señala que la política impositiva es un instrumento fundamental para cumplir los objetivos del Protocolo de Kioto y destaca en ese sentido la importancia de la política fiscal "con criterios ecológicos".
La Estrategia corrobora en ese sentido la intención del Ejecutivo de incorporar durante el actual ejercicio presupuestario elementos de "fiscalidad verde" en las reformas normativas y la posibilidad de incluir nuevas figuras fiscales.
En materia de transportes, el Gobierno apuesta por una red ferroviaria de altas prestaciones, tanto para personas como para mercancías, y por que el 90 por ciento de la población se sitúe a menos de 50 kilómetros de una estación conectada a esa red.
Aboga también por una arquitectura bioclimática, con soluciones que reduzcan el consumo, por instalar elementos de iluminación de bajo consumo en las infraestructuras del transporte y por utilizar vehículos limpios en las flotas de transporte urbano, en las de los aeropuertos o en los parques móviles de las administraciones.
Respecto al vehículo privado, la Estrategia planea la necesidad de promover mayores índices de ocupación de los coches, por ejemplo con más carriles para los turismos con alta ocupación, y que se incorporen criterios ambientales en el impuesto de matriculación, de modo que se graven los coches en función de la contaminación que produzcan.
Para el sector residencial, el Gobierno incide en mejorar la eficiencia energética de los edificios, en promocionar las energías renovables y en desarrollar programas "ejemplarizantes" en los edificios públicos, y aboga por sustituir progresivamente las calderas domésticas de carbón hasta su completa desaparición en 2012.
Plantea además que se elabore una norma técnica de eficiencia en los equipos de aire acondicionado, que se fomente el uso de bombillas de bajo consumo y que se establezcan sistemas de programación de la temperatura interior en los centros comerciales y edificios públicos, así como desarrollar campañas de sensibilización para evitar los derroches en el ámbito doméstico y en el sector servicios.
En el sector agrario y ganadero, el Ejecutivo planteará la reducción de los abonos minerales y fitosanitarios y los fertilizantes nitrogenados y aumentar la superficie destinada a cultivos energéticos y favorecer la producción ecológica.
En materia de energía, la Estrategia Nacional fija el objetivo de que los "biocarburantes" supongan el 10 por ciento del combustible que consume el transporte en el año 2020 y que las energías renovables se sitúen en una situación competitiva frente a los combustibles fósiles en el 2010.
Planea además superar las previsiones fijadas en el Plan de Energías Renovables y que estas aporten el 32 por ciento del consumo eléctrico en 2012 y el 37 por ciento en 2020.
La Estrategia hace referencia al último informe del Grupo Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC en sus siglas en nglés) y constata que durante los últimos cien años la temperatura global de la Tierra ha aumentado 0,74 grados, que las previsiones apuntan a que al final de siglo habrá crecido entre 1,8 y 4 grados y que España es además un país "muy vulnerable".
La iniciativa gubernamental plantea medidas en todos los sectores para mitigar el cambio climático, para paliar los efectos adversos del mismo y para hacer posible el cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por España.

