Ecológistas y el Gobierno brasileño llegan a un acuerdo de deforestación cero para el amazonia
Nueve organizaciones no gubernamentales, incluida Greenpeace, y el Gobierno de Brasil han firmado hoy un acuerdo nacional para detener la deforestación en la Amazonia en el 2015, en un acto al que han asistido la Ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, y los Gobernadores de los cinco Estados Federales que componen la Amazonia brasileña. El objetivo de la propuesta es lograr un compromiso firme entre Gobierno y sociedad civil para poner en marcha medidas que aseguren la protección urgente de la Amazonia.
La propuesta, titulada "Pacto para la valorización de la selva y el fin de la deforestación de la Amazonia", muestra que adoptando un sistema de objetivos anuales de reducción se puede detener la deforestación en esta región en el 2015. Las progresivas "políticas de colonización" de la Amazonia en los dos últimos siglos son la causa de la destrucción de la selva. Por eso, las organizaciones ecologistas piden la reorientación de las ayudas financieras y que las políticas públicas se destinen ahora a la lucha para la reducción de la deforestación desde un enfoque social, ambiental y económico.
La propuesta combina la puesta en marcha de fuertes políticas públicas de control sobre la selva con estrategias de mercado para promover un tipo de desarrollo que no esté basado, como hasta ahora, en la destrucción de la Amazonia y que pueda financiar el mantenimiento de la selva. El presupuesto se estima en mill millones de reales al año (unos 390 millones de euros) procedentes de fondos nacionales e internacionales.
El paquete de medidas que proponen las organizaciones no gubernamentales incluiría compensaciones a las tribus indígenas, la población tradicional de la selva y los productores rurales.
También incentivos económicos para:
Mejorar el control gubernamental sobre la selva.
Mejorar el monitoreo, inspección y promocionar un sistema de adjudicación de licencias de explotación a los propietarios rurales.
Apoyar la creación de áreas protegidas y de territorios indígenas.
Optimizar el uso de tierras agrícolas que han sido previamente deforestadas.
"La selva amazónica está desapareciendo por los incendios y las talas. Esto tiene que terminar. Sólo hace falta una fuerte voluntad política para coordinar y financiar los esfuerzos", ha declarado Paulo Adario, coordinador de la Campaña Amazónica de Greenpeace.
La importancia de la selva para luchar contra el cambio climático
Hasta el año 2006 había desaparecido el 17% de la selva tropical amazónica de Brasil, lo que equivale a un área mayor que la superficie de Francia. Las altas tasas de deforestación son la causa de una acelerada pérdida de biodiversidad que está teniendo un impacto directo en la forma de vida de millones de personas que viven dentro de la Amazonia. Además, la deforestación, sobre todo la que afecta a las regiones tropicales, es la causa de un 20% de las emisiones globales de gases invernadero. Más del 75% de las emisiones brasileñas de gases de efecto invernadero proceden de la conversión de tierras y deforestación, principalmente en la Amazonia, lo que hace a este país el cuarto mayor emisor de este tipo de gases del mundo.
"Protegiendo los últimos bosques primarios del planeta reduciremos significativamente el cambio climático, mantendremos el modo de vida de millones de personas que dependen de los bosques y conservaremos una parte considerable de la biodiversidad terrestre", declaró Adario.
Las organizaciones no gubernamentales implicadas en el acuerdo ven en esta propuesta el comienzo de un gran debate nacional para acabar con la deforestación y poner en marcha soluciones a largo plazo. El éxito, sin embargo, depende del apoyo que la comunidad internacional. Por este motivo Greenpeace pide que la lucha contra deforestación sea incluida en las negociaciones posteriores al Protocolo de Kyoto, a partir de 2012, escenario que será abordadado el próximo diciembre en la conferencia de Bali (Indonesia). Este foro podría dar un paso decisivo para financiar y apoyar a los países con graves problemas de deforestación.
La estabilización del clima del planeta depende de la reducción drástica de las emisiones procedentes de la producción de energía, el transporte y la industria y la reducción total de la deforestación.
La propuesta, titulada "Pacto para la valorización de la selva y el fin de la deforestación de la Amazonia", muestra que adoptando un sistema de objetivos anuales de reducción se puede detener la deforestación en esta región en el 2015. Las progresivas "políticas de colonización" de la Amazonia en los dos últimos siglos son la causa de la destrucción de la selva. Por eso, las organizaciones ecologistas piden la reorientación de las ayudas financieras y que las políticas públicas se destinen ahora a la lucha para la reducción de la deforestación desde un enfoque social, ambiental y económico.
La propuesta combina la puesta en marcha de fuertes políticas públicas de control sobre la selva con estrategias de mercado para promover un tipo de desarrollo que no esté basado, como hasta ahora, en la destrucción de la Amazonia y que pueda financiar el mantenimiento de la selva. El presupuesto se estima en mill millones de reales al año (unos 390 millones de euros) procedentes de fondos nacionales e internacionales.
El paquete de medidas que proponen las organizaciones no gubernamentales incluiría compensaciones a las tribus indígenas, la población tradicional de la selva y los productores rurales.
También incentivos económicos para:
Mejorar el control gubernamental sobre la selva.
Mejorar el monitoreo, inspección y promocionar un sistema de adjudicación de licencias de explotación a los propietarios rurales.
Apoyar la creación de áreas protegidas y de territorios indígenas.
Optimizar el uso de tierras agrícolas que han sido previamente deforestadas.
"La selva amazónica está desapareciendo por los incendios y las talas. Esto tiene que terminar. Sólo hace falta una fuerte voluntad política para coordinar y financiar los esfuerzos", ha declarado Paulo Adario, coordinador de la Campaña Amazónica de Greenpeace.
La importancia de la selva para luchar contra el cambio climático
Hasta el año 2006 había desaparecido el 17% de la selva tropical amazónica de Brasil, lo que equivale a un área mayor que la superficie de Francia. Las altas tasas de deforestación son la causa de una acelerada pérdida de biodiversidad que está teniendo un impacto directo en la forma de vida de millones de personas que viven dentro de la Amazonia. Además, la deforestación, sobre todo la que afecta a las regiones tropicales, es la causa de un 20% de las emisiones globales de gases invernadero. Más del 75% de las emisiones brasileñas de gases de efecto invernadero proceden de la conversión de tierras y deforestación, principalmente en la Amazonia, lo que hace a este país el cuarto mayor emisor de este tipo de gases del mundo.
"Protegiendo los últimos bosques primarios del planeta reduciremos significativamente el cambio climático, mantendremos el modo de vida de millones de personas que dependen de los bosques y conservaremos una parte considerable de la biodiversidad terrestre", declaró Adario.
Las organizaciones no gubernamentales implicadas en el acuerdo ven en esta propuesta el comienzo de un gran debate nacional para acabar con la deforestación y poner en marcha soluciones a largo plazo. El éxito, sin embargo, depende del apoyo que la comunidad internacional. Por este motivo Greenpeace pide que la lucha contra deforestación sea incluida en las negociaciones posteriores al Protocolo de Kyoto, a partir de 2012, escenario que será abordadado el próximo diciembre en la conferencia de Bali (Indonesia). Este foro podría dar un paso decisivo para financiar y apoyar a los países con graves problemas de deforestación.
La estabilización del clima del planeta depende de la reducción drástica de las emisiones procedentes de la producción de energía, el transporte y la industria y la reducción total de la deforestación.

