lunes, 29 de octubre de 2007

La Cordillera Cantábrica cuenta en la actualidad con unos 130 osos pardos

La Cordillera Cantábrica cuenta en la actualidad con unos 130 osos pardos, un animal salvaje que, en los años 80 y 90, corrió serio peligro de extinción.

Los dos grupos que se tienen controlados son muy desiguales en tamaño (uno llega al centenar de ejemplares y el otro se queda en la treintena) y están alejados entre sí, lo que preocupa a los expertos. Pero Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo (FOP) hizo ayer gala de optimismo porque "en el medio rural, ha aumentado grandemente el respeto por ellos".

El conocido naturalista intervino en el III Congreso de Cuidadores de Animales Salvajes que, ayer y hoy, se desarrolla en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Palomero afirmó que "no van mal las cosas", y que las medidas de conservación "dan resultados". Aunque también es reacio a lanzar campanas al vuelo: "tenemos una de los tres especies más amenazadas del mundo y está bien que siga siendo considerado como un animal en peligro de extinción".

Según sus datos, la población de osos que se asienta en un gran área entre Cantabria, Palencia y León (a la que llama la oriental) es más pequeña y más vulnerable que la occidental, localizada en la zona del alto Sil y los Ancares, que es "más fuerte, lo que nos da muchas alegrías", explicó.

El año pasado, en este segundo área, se batió un récord de reproducción: los técnicos contabilizaron al menos 15 hembras con crías. En la zona cántabra, por el contrario, la FOP se siente más en la cuerda floja: "si pierdes una o dos hembras, vuelves a estar otra vez con problemas".

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