Espigones en La Magdalena: una solución peligrosa
ARCA, Ecologistas en Acción de Cantabria, Cantabria Nuestra, ADIC y ACANTO muestran su preocupación ante las soluciones de ingeniería que se proponen para el mantenimiento de la arena de las playas del interior de la bahía de Santander.
El proyecto, respaldado por la Dirección General de Costas, consiste en la construcción de dos espigones que fijen la arena. Las asociaciones cántabras consideran que “toda precaución es poca a la hora de intervenir sobre un sistema semicerrado como es la bahía de Santander y que ya ha sido víctima de numerosas agresiones”.
La línea costera ha sufrido cambios sustanciales “como consecuencia de desecaciones, rellenos y cerramientos realizados indiscriminadamente desde finales del siglo XIX y que han ocasionado la pérdida del 60% de su superficie original, más del 40% de su volumen y alrededor del 83% de la línea de costa natural”.
La playa crece hacia el oeste, ha desaparecido el promontorio de Los Peligros e incluso hay posibilidades de que se obstruya la toma de agua de los acuarios del museo marítimo. La causa principal de todos estos cambios resulta ser la práctica de bombeo de la arena procedente del dragado del canal a las playas para recrecerlas. Un sedimento fino que, sin tiempo para estabilizarse, hace que la playa desaparezca por el oleaje.
La intervención que se pretende está siendo estudiada de nuevo por la Universidad de Cantabria, que ya se pronunció en 1988 al respecto, y consiste en unos espigones que pueden agravar aún más la situación. Pueden modificarse los regímenes de corrientes de un modo impredecible y, por supuesto, cambiar la línea de costas como hoy la conocemos.
El proyecto, respaldado por la Dirección General de Costas, consiste en la construcción de dos espigones que fijen la arena. Las asociaciones cántabras consideran que “toda precaución es poca a la hora de intervenir sobre un sistema semicerrado como es la bahía de Santander y que ya ha sido víctima de numerosas agresiones”.
La línea costera ha sufrido cambios sustanciales “como consecuencia de desecaciones, rellenos y cerramientos realizados indiscriminadamente desde finales del siglo XIX y que han ocasionado la pérdida del 60% de su superficie original, más del 40% de su volumen y alrededor del 83% de la línea de costa natural”.
La playa crece hacia el oeste, ha desaparecido el promontorio de Los Peligros e incluso hay posibilidades de que se obstruya la toma de agua de los acuarios del museo marítimo. La causa principal de todos estos cambios resulta ser la práctica de bombeo de la arena procedente del dragado del canal a las playas para recrecerlas. Un sedimento fino que, sin tiempo para estabilizarse, hace que la playa desaparezca por el oleaje.
La intervención que se pretende está siendo estudiada de nuevo por la Universidad de Cantabria, que ya se pronunció en 1988 al respecto, y consiste en unos espigones que pueden agravar aún más la situación. Pueden modificarse los regímenes de corrientes de un modo impredecible y, por supuesto, cambiar la línea de costas como hoy la conocemos.

