viernes, 18 de abril de 2008

Ministerio de Medio Ambiente: ¿Una superdecepción?

Los ecologistas pidieron un "superministerio" de Medio Ambiente y eso es lo que se ha creado, pero con sorpresa incluida igual de descomunal: Un nuevo departamento, una ministra que nadie esperaba y otra que ya no estará.

Lo que asusta no es su nueva denominación, Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, que puede resultar muy coherente, sino que la persona que esté al frente sea precisamente la ministra que hasta ahora llevaba la cartera de Agricultura, Elena Espinosa, lo que da entender que no se trata de ninguna fusión, como se ha dicho, sino más bien de una absorción del departamento que en la última Legislatura dirigió Cristina Narbona.

De hecho, la hasta ahora ministra de Medio Ambiente ha entregado esta mañana su cartera ministerial a Espinosa en los edificios de Atocha, en el hasta ahora Ministerio de Agricultura, donde a partir de hoy se decidirá la política ambiental del país. ¿Qué defenderá ahora Espinosa en los consejos de ministros europeos: aumentar las cuotas pesqueras para España, como hacía antes, o pedir que se tomen en consideración las advertencias de los científicos que aconsejan que se reduzcan? ¿Y en materia de agua?

Ya como punto de partida, cuando la propia Espinosa conozca a sus colegas en estos consejos de ministros europeos encontrará grandes diferencias con los departamentos de Medio Ambiente de otros países. En Francia, Jean-Louis Borloo dirige el Ministerio de Ecología, Energía, Desarrollo Sostenible y Ordenación del Territorio; en Alemania, Sigmar Gabriel hace lo propio con el de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear; y en Suecia, Andreas Carlgren, a pesar de llevar la simple denominación de Medio Ambiente, lo cierto es que su Ministerio también tiene responsabilidades en Energía, Construcción o Seguridad Nuclear.

Estos tres países han dado a sus ministros de Medio Ambiente competencias en políticas de Energía e incluso de Industria, que son de las que dependen realmente la lucha contra el cambio climático y la reducción de emisiones de CO2, eso que Rodríguez Zapatero ha convertido en uno de sus compromisos de Gobierno y en lo que España va de cabeza. Posiblemente, fuese a este tipo de cambios a los que se referían los grupos ecologistas cuando pidieron lo del "superministerio", pero en lugar de ello el presidente de Gobierno se ha ido a otro modelo distinto, al del Reino Unido, en el que Hilary Benn, se ocupa del departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales.

Cuatro prioridades

"Ahora se luchará mejor contra la contaminación por tierra, mar y aire", ha comentado la ministra saliente Cristina Narbona, en una toma de posesión de Espinosa llena de pesos pesados del Gobierno y en la que se ha hablado más de medio ambiente que de agricultura. Por su parte, la nueva ministra ha asegurado que este macroministerio promoverá una "idea de crecimiento basada en un desarrollo sostenible", con cuatro prioridades: hacer frente a la lucha contra el cambio climático, la gestión integral del agua, el desarrollo rural y la protección de las costas. "España debe garantizar el suministro de agua a todos los territorios", ha recalcado Espinosa, que también ha incidido en la importancia del desarrollo rural, "para que quienes vivan en nuestros pueblos no estén condenados a ser ciudadanos de segunda".

A pesar del 'shock' inicial, la unión de las carteras de Medio Ambiente y la de Agricultura sí que puede tener un sentido. Como los escarabajos del Parque Natural de los Alcornocales que se ha descubierto que ruedan bellotas y luego las entierran a medio comer, facilitando la germinación de las semillas, el medio rural español ha jugado un papel esencial en la creación de los paisajes naturales que ahora tanto nos gusta a la gente de ciudad. Este modelo rural está agotado y esto tiene fuertes implicaciones para la naturaleza, no sólo por que se dejen de limpiar los bosques, sino también porque se acaben impulsando macroproyectos del estilo de estaciones de esquí o grandes casinos para mejorar la situación de entornos rurales con pocas salidas de desarrollo. Además, también supondría una posibilidad de dar un giro al actual modelo de agricultura, uno de los sectores con mayores impactos ambientales por el uso de químicos y por su enorme gasto en agua, o al de la pesca...

Habrá que ver si la ministra Espinosa es capaz de meterse en su nuevo papel. Pero, si no lo consigue se habrá perdido mucho del trabajo realizado en estos años. Para seguir con el símil del coleóptero, puede que nuestro escarabajo esté a punto de llevarse un zapatazo.

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