¿Diversificar la energía?
"Diversificar, por razones de escasez y de sostenibilidad, lo que significa menos combustibles fósiles, más renovables y disminuir el gasto de energía"
Nos enfrentamos a un porvenir de dificultades energéticas que va a comprometer mucho el desarrollo económico". Es el pronostico de Cayetano López, director adjunto del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), del Ministerio de Ciencia e Innovación. Así lo dijo en el Congreso Nacional de Medio Ambiente (Conama) celebrado a a finales del pasado año 2008 en la capital de España. El día 5 de diciembre pasado se cerraba el encuentro y, coincidiendo con el inicio de la clausura, Alberto Virto, vicepresidente del Colegio Oficial de Físicos, la entidad que organiza el congreso, daba por cerrada la jornada 'Energías de futuro', en la que participaron expertos españoles en materia de energía, entre ellos, la Fundación para el Desarrollo de las Tecnologías del Hidrógeno.
La afirmación de Cayetano López se basa en datos firmes: en la factura energética del planeta, petróleo (35%), carbón (28%) y gas natural (23%), todas ellas combustibles fósiles, suponen casi el 90% del consumo. No sólo son las principales responsables de los gases de efecto invernadero sino que sus reservas se están agotando.
Ante esta situación, el diagnóstico de López es: "Diversificar, por razones de escasez y de sostenibilidad, lo que significa menos combustibles fósiles, más renovables y disminuir el gasto de energía". Reducir el consumo mundial no parece posible: las zonas del mundo que todavía están en desarrollo necesitan la energía para crecer económicamenta y mejorar su calidad de vida. Ciertamente, la incorporación de países como China e India al consumo masivo de estos combustibles acelerará su agotamiento y encarecerá el precio.
Las renovables no tienen el camino fácil: "Hoy por hoy, contaminar sale más barato que producir energía limpia", señaló el director adjunto del CIEMAT, quien recalcó que, no obstante, "los avances tecnológicos han acercado mucho los costes de las fuentes convencionales y las renovables". Permanece irresoluble, sin embargo, otro inconveniente de las energías limpias: su intermitencia y la dificultad de almacenarlas.
Ante la demanda existente, López defendió el papel de las nucleares, "sobre todo, si llegamos a dominar las de cuarta generación", cuyas centrales reducen el peligro de las actuales y generan menos residuos.
Otra nuclear diferente.
Pero la auténtica solución nuclear será la fusión, que explicó en la jornada el director del Laboratorio Nacional de Fusión del CIEMAT, Joaquín Sánchez Sanz. Hasta ahora, la energía nuclear se ha basado en la fisión: un núcleo grande se rompe en dos más pequeños liberando energía. La fusión es el proceso inverso: unir dos núcleos pequeños para crear uno más grande, consiguiendo también una liberación de energía.
"Una planta de fusión es una central térmica que utiliza deuterio, que se encuentra en el agua del mar, y de litio, que se obtiene de la sal", explicó Sánchez Sanz. "El litio que contiene la batería de un ordenador portátil serviría para generar la energía que consume un europeo durante 30 años", afirmó.
A escala humana, se trata de un recurso casi eterno: "Hay reservas para diez millones de años". No genera problemas de emisiones y "es intrínsecamente segura, porque la física de la fusión no permite una reacción descontrolada", precisa Sánchez. Sobre el papel es la solución perfecta, el problema surge al bajar al terreno de la realidad: al meter las partículas en un 'recipiente' para que choquen el gas alcanza una temperatura de 170.000 millones de grados.
"No existe un material que soporte este calor, de manera que hay que buscar 'recipientes' inmateriales, por ejemplo, el confinamiento en un campo magnético", explicó Joaquín Sánchez. El famoso acelerador de electrones, el proyecto europeo ITER, forma parte de este propósito de búsqueda de la fusión nuclear.
En definitiva, es la solución buena, pero el camino es largo y aún se está pendiente de los resultados.
El sol como solución.
Otra solución para resolver el problema energético está ya operativa: la solar. Y, además, es una energía renovable y limpia. La forma más difundida es la solar fotovoltaica, esas placas que vemos en los tejados de algunas casas y en la 'huertas' solares. España, sin embargo, ensaya en Almería una plataforma solar (PSA) que obtiene energía por concentración. "Replicamos una central eléctrica convencional pero, en vez de usar una caldera de carbón, usamos el sol", resumió en en este encuentro Diego Martínez, directorde este complejo que pertenece al Ministerio de Ciencia e Innovación.
El sol es un recurso abundante, pero tiene un pequeño inconveniente como fuente energética: su intensidad es baja. Cómo resolver esa pega: usando espejos ligeramente curvados (heliostatos) que siguen el sol y están colocados de manera que se concentre la radiación. En la Plataforma Solar de Almería (PSA), hay 10.000 m2 de espejos, que lo envían a una torre donde, por termodinámica, se genera electricidad. "En la superficie del sol, la radiación es de 63 Gigavatios/m2, al llegar a la corteza terrestre es de 1 kW/m2, para atenuar esa reducción, tendremos que concentrar los rayos", explicó Eduardo Zarza, director de la unidad de concentración solar de la PSA.
Con este complejo desarrollado en Almería, España está a la vanguardia del mercado energético en solar por concentración y ya hay compañías españolas que están instalando centrales de este tipo en todo el mundo. La primera planta de receptor central en régimen comercial del mundo se ha puesto en funcionamiento en España: es la PS10, del grupo Abengoa, en Sevilla. En todo el territorio nacional se producen ya más de 12 gigavatios (240 proyectos de 50 megawatios, los que permite la ley). No hay que temer que estos campos de espejos acaben tapando la Tierra: con un 1% de la superficie desértica que hay en la Tierra se generaría toda la electricidad que ahora se consume en el mundo y aun sobraría un poco, según explicó Zarza.
La solar de concentración no solo sirve para generar electricidad, también sirve alimentar procesos industriales que necesitan calor, para desalinización de agua y para producir hidrógeno.

